domingo, 28 de marzo de 2010

Las tapas del 24 de marzo

En dos "posts" anteriores compartí las tapas de Clarín del 24 y 25 de marzo de 1976. Las mismas no necesitaban ningún comentario, hablaban por sí solas...

Hoy quiero compartir las tapas del 24 de marzo de 2010. Sin gritos ni estridencias, me parece que estas tapas son reveladoras de los posicionamientos políticos e ideológicos de esas empresas periodísticas. Ponen de manifiesto la valoración explícita o implícita que esos diarios hacen de la conmemoración de esta fecha trágica en la historia del país.

EL ANÁLISIS

La campaña anti-oficialista de muchos de estos diarios no puede ser esgrimida como excusa para no recordar y analizar críticamente el golpe del 76. Es un evento histórico que excede a cualquier gobierno democrático de turno. En este sentido, Página/12 le dedicó la portada al evento sin necesidad de hacer alusión alguna a la Presidenta y poniendo el acento en los hijos de los desaparecidos:
Clarín recordó la fecha de manera marginal; literalmente hablando, la noticia fue relegada al margen derecho de la portada bajo el título "Cristina encabeza el acto en la ESMA" y, más abajo, anunciando el obsequio de la Constitución:
Vayamos por parte. Primero, es un error de hablar de "la ESMA" cuando es sabido que dejó de funcionar desde el advenimiento de la democracia y que el predio, desde el 2004, se llama "Espacio para la Memoria". En su defecto, los medios periodísticos denominan al lugar como la "ex-ESMA" y también como "Museo de la Memoria".

Segundo, Clarín eligió poner el acento en "Cristina". (La marca de género es ostensible: la Presidenta es llamada por su nombre de pila y no por su apellido como siempre fue el caso con los presidentes). Para los editores del diario, el énfasis pasa por la coyuntura política: "Cristina encabeza el acto en la ESMA". No hay densidad histórica alguna, no hay una invitación a la reflexión crítica. Muy distinto a lo que ocurría con la tapa de Página/12 donde las víctimas de la historia, sus protagonistas en nuestro presente, aparecían en primera plana.

Más aún, Clarín lleva agua para su molino: la nota que tiene más relevancia es la denuncia que pesa sobre el jefe de Inteligencia del Ministerio de Defensa y que aparece arriba del titular sobre "Cristina". Sin embargo, el fútbol, la oferta a los bonistas y el supuesto regreso de la Gripe A son mucho más importantes que recordar el golpe.

Me dejó perplejo que una de las noticias de tapa sea la baja de fecundidad en la Argentina: "Los hijos, cada vez menos y más tarde". En una fecha donde es inevitable no recordar la desaparición de miles de argentinos y argentinas esta noticia pareciera ser una broma de mal gusto.

El diario La Nación puede ser criticado por muchas cosas pero en algo es irreprochable: su coherencia ideológica. No es sorprendente que la conmemoración del golpe del 76 no aparezca en la portada, ni siquiera marginal y coyunturalmente como sucedía con Clarín.

La foto principal de la portada tiene que ver con "la censura" pero no la que Rodolfo Walsh y otros argentinos pagaron con la muerte misma, sino la guerra comercial entre la empresa estadounidense Google y la China hiper-capitalista de Mao.

Dos títulos me llamaron poderosamente la atención. En el margen derecho superior, se lee: "Maestro que para, maestro que no cobra", un título que nada tiene de "objetividad" informativa pero sí mucho de autoritarismo y represión anti-sindical setentistas. (Consistente con la falacia derechista que los maestros de escuelas públicas viven de paro y "encima" cobran.) El otro titular que salta a la vista es "La deuda es la gran matriz de la corrupción". Obviamente nada tiene que ver con la deuda que Martínez de Hoz multiplicó 6 veces (nota) y pasa, una vez más, por la actual coyuntura política.

El Cronista Comercial es un diario de poca tirada y circulación nacional restringida y sus lectores son mayoritariamente los sectores altos de la sociedad argentina. Paradigmáticamente, el 24 de marzo es conmemorado a través de la provocación falaz del ex-presidente Duhalde, quien proponía un plebiscito para cerrar los juicios a militares. Como escribí anteriormente, Duhalde sencillamente mintió porque la Constitución argentina (la misma que regalaba Clarín) prohíbe taxativamente un plebiscito en materia penal y, segundo, porque los crímenes de lesa humanidad no prescriben. Sin embargo, vale mencionar que el diario presentó un dossier titulado "Memoria y opinión" con distintas opiniones sobre las heridas del terror.


A MANERA DE CONCLUSIÓN

Este análisis, a mano alzada, de las tapas de estos diarios no busca ser una arenga política en contra de ninguno de estos medios. Mi posición es clara y casi utópica: los medios deberían tener un compromiso ético con la sociedad y, desde sus páginas, invitar a reflexionar (desde perspectivas múltiples) sobre un hecho trágico, sobre una bisagra que marca un antes y un después en la historia institucional de la Argentina. 

El espacio que los editores le otorgaron a la noticia (o su total ausencia como en el caso paradigmático de La Nación) es una toma de posición. Los editores revelan su compromiso con la historia argentina, sus afinidades políticas y la importancia que le otorgan a la vida democrática del país.

Lo que importa es que seamos lectores verdaderamente críticos: tanto lo que aparece (marginal o centralmente) en la portada de un diario como lo que es ignorado son decisiones subjetivas de sus editores. Estas decisiones no son espontáneas o casuales revelan sus intereses, sus afiliaciones y es, en definitiva, un ejercicio de poder.

Por favor, no caigamos en la falacia que los medios nos colonizan. Si somos verdaderos lectores críticos, podemos ejercer también nuestro poder y elegir qué consumimos sabiendo por qué lo hacemos.

¿Qué opinás? Me interesa escucharte.

3 comentarios:

Peter de A. dijo...

Muy bueno el post. Creo que parte de las conclusiones extraídas a partir de las configuraciones de las diversas tapas del 24-3 último, se pueden combinar con otro hecho patente: hasta hace sólo algunos pocos años, el compromiso con el olvido y la impunidad de los principales medios era quizás aún más manifiesto.

Me resulta curioso eso de la "falacia de que los medios nos colonializan", puesto que para mí es más habitual pensar las cosas en el sentido de que más falaz es la falacia del control remoto.

Creo que es cierto, que la lectura que tenga cada uno es responsabilidad de cada cual y en eso estoy plenamente de acuerdo. No obstante, eso no debería enturbiecer algo que se concibe claramente: de hecho los medios pueden (y lo hacen) determinar no sólo las lecturas de quienes los leen sino hasta cierto nivel de su praxis, si se los toma colectivamente. Considero que ambas cuestiones coexisten sin tener que pensar en la supremacía de una sobre otra. Esto porque al no existir una realidad que pueda ser referente, los lectores (todos nosotros) carecemos en verdad de algo que oriente la lectura en una dirección válida y todo aquello que la oriente (y en este sentido lo crítico no debería considerarse, para mí, superior a lo que se le conciba opuesto) es a su vez lectura. Así, no cabría objetar que unos se han elevado a una lectura crítica y otros permanecen en una lectura "vulgar". Entonces, si bien acuerdo en que es simplificador olvidar la masa de lectores y centrarse en Clarín; también me parece que dicho diario concentra un poder eficaz y que ciertas críticas hacia él también apuntan en el sentido de servirse de la misma (de la crítica) en virtud de su eficacia en el mundo mediático de la realidad política.

Saludos.

Cambalache Revolucionario dijo...

Peter de A.: gracias por pasar por el blog y comentar!! Acabo de leer tu post y tenés razón en cuanto a la analogía del televidente/control remoto y comensal/menú. Cuando decía que era falaz que los medios nos colonialicen pensaba en el caso de Bolivia. Evo Morales tiene a todos los medios en su contra pero, sistemáticamente, el caudal de votos aumenta en cada elección. En la última elección, a pesar de todos los pronósticos negativos de los medios, sumó más del 60 % de los votos. ¿Cuáles son las diferencias con el caso argentino? Tal vez, sería bueno indagarlas.
Me parece que hay "culpas compartidas" en distintos grados: hoy los lectores que compran Clarín saben "lo que les espera". Es decir, acuerdan con la lectura anti-K del diario porque hay un vínculo ideológico compartido. Estoy de acuerdo con vos que las posiciones, obviamente, son asimétricas: no es lo mismo el que produce los contenidos que el que los consume.
No obstante, hay gente que no quiere ser confrontada a cuestiones factuales (x ej. la reactivación de la industria textil gracias a la política comercial del gobierno) y prefiere ser reafirmada en su "odio" casi acérrimo en contra de la presidenta y para eso lee Clarín o La Nación. (Pienso, en este sentido, que la cuestión de género es algo importantísimo y hay cierto nivel de misoginia y machismo en una parte de la sociedad; no pueden tolerar que una mujer gobierne y encima que sea ultra-femenina).
Con respecto a los niveles de lectura (crítica vs. vulgar), por más esnobista que suene, los mismos existen y tiene que ver con el caudal de información que manejan los individuos y su nivel de educación. No es lo mismo tener acceso a Internet y a circuitos diferenciados de información, que estar limitado a la compra de un diario o mirar la televisión. Pienso que hay una segmentación ideológica muy fuerte en la audiencia: los que siguen 678/Página 12/Víctor Hugo vs. los que se alinean atrás de los medios dominantes.
Sin embargo, creo que los medios masivos han quedado sumidos en una cortina de sospecha y desprestigio que les costará mucho remontar.
Mi último punto: pienso que esto es también un fenómeno global: en EE.UU., Fox News es una canal abiertamente racista y anti-demócrata, mientras que MSNBC está claramente atrás de los demócratas, y CNN "juega" a ser el canal más moderado y pseudo-neutral. Hay una avalancha reaccionaria porque los medios ven amenazados sus intereses y limitadas las posibilidades de expandir sus negocios.
De alguna manera, es un regreso al periodismo del siglo 19...

Anónimo dijo...

Exelente, te felicito por el análisis.